DIVERSIDAD CULTURAL DILUIDA

Soloh

Pensar en Bahías de Huatulco, último Centro Integralmente Planeado (CIP) de Fonatur, hace referencia a un modelo de desarrollo turístico de Sol y Playa, y no considera que esta área guarda una cultura diferente a las tres “S”: sun, sea and sex”, pero que está diluida.

El intento de México, de más de dos décadas, por reconocer la diversidad cultural y respetar las diferencias para lograr la realización de las personas, no tiene una reconciliación efectiva cuando se trata del modelo turístico como una pieza del desarrollo neoliberal.

En las Bahías de Huatulco la implantación del CIP trasmutó el pueblo de Santa María Huatulco, generó conflictos entre diferentes instituciones y desplazó a la comunidad para el desarrollo de la infraestructura turística. Y además se ignoró la tradición de la Veneración de la Santa Cruz de Huatulco, la cual es una manifestación cultural-religiosa de los grupos sociales que ocupan un territorio cultural más extendido del destinado para el CIP. Es decir, parte del desarrollo turístico ocupa un territorio cultural-religioso valioso de acuerdo con la interpretación que hace del mismo un determinado grupo social, los descendientes de los pobladores más antiguos.

En la construcción del CIP-Huatulco se han pasado por alto procesos históricos tales como la zona arqueoecológica de Copalita, el descubrimiento de un asentamiento precolonial en la Bahía de Cacaluta, o ser considerado “el puerto más importante del Pacífico novohispano”.

Y aunque el Estado ha aprovechado turísticamente la riqueza cultural de sus regiones en una visión idealizada del pasado indígena desde 1950 con el reconocimiento de la Gelaguetza como fiesta de los oaxaqueños, esto no ha ocurrido con su costa en la cual el modelo de desarrollo turístico es más de un modelo de colonización cultural en el que se borra o ignora la comunidad a fin de atraer al visitante internacional.

Huatulco tiene un gran proyecto que no ha terminado de madurar, pero en ninguna etapa se considera un lugar con historia propia. El enfoque del lugar está orientado por el desarrollo de un destino turístico que impone un modelo cultural externo y adecuado al público o cliente que desea atraer, pasando por alto la cultura local.

El desarrollo de las Bahías de Huatulco podría dar espacio a incluir los recursos culturales locales no como un recurso exótico que genera derrama económica sino como parte del desarrollo de la comunidad originaria y local en función del ejercicio de su libertad de elección de su porvenir y de su reconocimiento de tener diferencias culturales.

No basta con reconocer en el discurso la diversidad de culturas y sus manifestaciones, si no es posible garantizar el respeto mutuo y participar en una sociedad más amplia, basada en el diálogo. No hay recetas únicas para estos procesos pero se debe empezar por el reconocimiento de otras formas de interactuar con el mundo.

En el proceso de consolidación del CIP de Huatulco un inicio es conocer su historia y lo que sus pobladores quieren y necesitan y no dejar que su cultura se diluya en un destino de sol y playa.