Cómo educar niños felices

Gran cometido: educar niños felices para que de adultos también lo sean. Parece difícil pero no imposible. He leído varios artículos donde especifican siete u ocho pasos científicamente comprobados para tener hijos felices, pero el que más me gusto fue uno de ´The Telegraph´ que dice que los niños más felices en el mundo son los Holandeses.

Obviamente se basa en un estudio y entrevistas realizadas a niños de todo el mundo. Nosotros nos preguntamos ¿qué hacen los Holandeses que nosotros no hagamos? Pues les cuento un poco sobre esto.

  1. Escuelas sin estrés, ellos no se preocupan por los exámenes y no tienen mucha tarea para llevar a casa. Sumado a esto, empiezan a leer, sumar y escribir hasta que tienen seis años, no se obsesionan con que sus hijos vayan de prisa o sean los más inteligentes, sino que aprendan con gusto, a los niños en Holanda curiosamente les gusta asistir a clases.
  2. Padres felices = hijos felices. Los holandeses entienden perfecto el significado de la maternidad, saben que no son seres perfectos, ni ellos, ni sus hijos. Buscan tiempo para distraerse, fuera del trabajo o de casa, pero principalmente no se sienten culpables por tomarse ese tiempo, por querer pasar momentos lejos de su casa, porque al final su felicidad se verá reflejada en su familia.
  3. La disciplina. En ese país la disciplina no es un castigo, son limites y dirección. No se trata de obligar a tu hijo a que haga cosas sino de educarlos para que aprendan a convivir con la sociedad que los rodea. Educan niños espontáneos, el juego es una actividad importante, para que exploren y conozcan el mundo que los rodea. “Son autoritarios, no dictadores”. No se sienten culpables cuando el hijo no es feliz con la decisión que tomaron como padres, saben que a la larga es por un bien mayor.
  4. Niños libres, a diferencia de la semi-libertad que vivimos en este país, allá los niños si tienen independencia, se van en bicicleta a la escuela, juegan en las calles y pueden estar libremente en el parque. Se les enseña a ser autosuficientes y tener responsabilidades desde muy chiquitos. Ven la libertad como un antídoto a la pasividad y la adicción a los videojuegos.
  5. Desayunan chispas de chocolate. Más allá del chocolate, la diferencia la hace que desayunan todas las mañanas en familia, de este lado del mundo siempre tenemos prisas por llegar a tiempo a la escuela o trabajo, eso nos quita ese tiempo invaluable con nuestros hijos. Para ellos iniciar el día con la familia crea conexiones únicas y hace mejor su día.
  6. Los adolescentes no son rebeldes. Contrario a lo que se pueda creer, siendo que la adolescencia es la edad en que los hijos se resisten a los consejos de padres, los holandeses prefieren dejarlos ser (no confundir con no estar al pendiente), crear un lazo más fuerte que los ayude a enfrentar situaciones de riesgo. Estudios han demostrado que los hijos que tienen buena relación con sus padres tienden a beber menos cuando salen con los amigos.
  7. Una vida sencilla. Las familias holandesas tienden a elegir actividades básicas, a cosas muy elaboradas o sofisticadas. Enseñan a sus hijos a valorar la familia más que lo material, a celebrar los cumpleaños estando juntos, festejar la unión familiar más que los regalos recibidos. A preferir el tiempo juntos al dinero. Por eso se convierten en adultos más seguros de si mismos, pragmáticos y sin ansiedades por mantener un status o ser pretenciosos.

 

Fuente: Grace Navarro en Dailymater.com