Las madres alfa: una amenaza para los niños y la escuela

Si tienes hijos en edad escolar, seguro te suena familiar. Llegó el inicio de cursos y con los útiles y mochilas nuevos, también llegan los nuevos compañeros de grupo, nuevos maestros y nuevos retos para los niños. ¿Son solo para los niños? Así debería ser, sin embargo, en la jungla escolar ha surgido un nuevo personaje: las “madres alfa”, esas madres que trabajan en casa, fuera de ella, siempre están peinadas y arregladas, hacen diseño gráfico, organizan fiestas, cocinan comida orgánica y no se les escapa un solo detalle.

La escuela ya no es solo un asunto de niños y maestras. Las madres y algunos padres, juegan un rol cada vez más activo dentro de las escuelas. Tras ya varios años de vida escolar de mis hijos, he hecho algunas observaciones sobre este fenómeno.

Primero me pregunto, ¿es deseable el involucramiento de los padres de familia en las escuelas? La respuesta es sí, no de todos, no todo el tiempo, pero sí es necesario que las escuelas escuchen la voz de los padres. Es importante que estos sean supervisores, auditores y acompañantes de todo lo que sucede en torno a la vida escolar de sus hijos. La sociedad de padres de familia es una figura legal en México y es relevante y fundamental. Sin embargo, el excesivo involucramiento de las mamás en las escuelas ha ocasionado, desde mi punto de vista, varios problemas. A continuación enumero tres de ellos:

– Los niños ya no se hacen responsables por nada. Ya se ha dicho hasta el cansancio, los chats de WhatsApp de las madres sirven para transferir responsabilidades, que las mamás comparen hasta la calidad de las tareas que están haciendo sus hijos antes de que las entreguen y puedan ellas meter mano para que su pequeño no vaya a quedarse atrás. ¡Sorpresa! El efecto es el contrario, resolver cuestiones de tareas y trabajos escolares de tus hijos, solo hará que ellos sientan que no pueden hacerlo bien solos y terminen por no responsabilizarse por su trabajo. El hecho de que otras madres lo hagan, crea una ilusión a los otros niños de que ellos no son tan importantes para sus mamás y que ellos no son tan buenos como sus amigos en el desempeño académico.

– Las mamás quitan tiempo y atención a las maestras. Todos conocemos a alguna así, que se pasa la vida entera en la escuela: siempre la ves ahí a la hora de la salida, de la entrada y si vas a media mañana a hacer un trámite, también está ahí. ¿Qué hace? Solo quitar el tiempo y la atención a los maestros (también hay casos en los que quien lo hace es un papá).

– La competencia no tiene fin. La carrera por ver quién es la madre más involucrada, la más detallista, la que manda más regalitos para los maestros y los compañeros es interminable. También es agotadora y estresante para quienes no queremos entrar en la dinámica. Pero además, es negativa para los niños. Yo he sido testigo de niños que ya no quieren pegarle a una piñata y ya no les interesa que les den un dulce o un juguete más.

¿Será que tenemos que entrar en una nueva era de educación para padres y madres? Yo por lo pronto, me bajo de ese tren y lo acompaño en algunos tramos desde una bicicleta.

Fuente: www.huffingtonpost.com.mx