La escritura es mi patria, dice poeta mixteca

Ciudad de México. La escritura es la patria de la joven poeta oaxaqueña Nadia López García, quien el pasado 12 de octubre recibió de manos del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el Premio a la Creación Literaria en Lenguas Originarias Cenzontle 2017.

El acto, de carácter privado, tuvo lugar en el contexto de la XVII Feria Internacional del Libro en el Zócalo, que la noche de este domingo llegó a su fin.

Nacida hace 25 años en una comunidad próxima a Tlaxiaco, la también traductora y pedagoga de formación participó en la segunda versión de este certamen con el poemario Ñu’u vixo/Tierra mojada, escrito en lengua tu’un savi o mixteco bajo el seudónimo de Ku’ u.

El jurado estuvo integrado por la poeta zapoteca Irma Pineda, el lingüista mixe Yásnaya Aguilar y el poeta mazateco Juan Gregorio Regino.

Conformado por 15 poemas, el volumen ganador es un tributo que la autora rinde a las mujeres de su casa y a las de la mixteca en general que, a su parecer, no se atreven a expresar lo que son y desean, a diferencia de las mujeres juchitecas del Istmo, que están muy empoderadas.

“Quizá se debe un poco al entorno cultural donde viven, también hay una especie de velo; no se atreven mucho a decirse, a escribirse. La médula de este libro son las mujeres. Hablo de las ausencias que sufren cuando se van los esposos y los hijos, ya que la Mixteca es una de las regiones del país donde más se migra y en el estado de Oaxaca ocupa el primer lugar. No por nada la canción mixteca lleva tal nombre”, explica en entrevista con La Jornada.

“Otra área que trato de explorar es el erotismo; la mujer mixteca casi no se autorrefiere. A mí mamá le tocaron esos tiempos en los que se les decía con quién casarse y había mucho tabú. Hasta la fecha, cuando voy allá veo que se tienen creencias como si te cae miel en la falda ya no vas a tener hijos, lo cual es parte del simbolismo de lo que somos, pero también de lo que considero frena un poco a que la mujer se explore”.

Durante la charla, Nadia López García –cuyo nombre de pila se debe a la gimnasta rumana Nadia Comaneci– destaca que en la lengua mixteca y la escritura encontró su patria; es decir, un lugar fijo para ella, porque toda su vida ha sido de un ir y venir.

“Lo que encontré con la escritura y sobre todo con la lengua de mi madre y mis abuelas fue un lugar quizá no de manera geográfica, pero sí un espacio fijo en lo simbólico y en la memoria que me hace ser quien soy”.

Hija de madre mixteca y padre veracruzano, la joven autora ha llevado una existencia trashumante prácticamente desde que nació, debido a que sus progenitores eran jornaleros agrícolas y movían su residencia de forma constante en busca de mejores condiciones.

Así fue que durante ocho años radicó en San Quintín, Baja California, donde sus padres trabajaban en la pizca de fresa. Luego regresaron a Oaxaca, para establecerse en la Sierra sur, de dónde se movieron más adelante a la Mixteca y, finalmente, a la capital del estado. Desde hace ocho años, la poeta cambió su residencia a la ciudad de México, para estudiar una carrera profesional.

Para finalizar, la escritora precisa que la nostalgia por la tierra de origen, la migración, la autorreafirmación femenina y el erotismo constituyen la columna vertebral de su quehacer y destaca la profunda esencia poética y filosófica que es inherente a las lenguas originarias de México.

 

Información: La Jornada.com