Los tigres y la fresa

«Buda contó una parábola en un sutra:

»Un hombre que viajaba a través de un campo se encontró con un tigre. Y huyó mientras el tigre lo perseguía. Al llegar a un precipicio, se agarró de la raíz de una liana y saltó al otro lado. El tigre lo olfateaba desde arriba. Temblando, el hombre miraba hacia abajo, donde otro tigre lo esperaba para devorarlo. Sólo la liana lo sostenía.

»Dos ratones, uno blanco y otro negro, poco a poco, empezaron a roer la liana. El hombre vio una linda fresa cerca. Agarrándose bien de la liana con una mano, con la otra cogió la fresa. ¡Qué sabrosa estaba!»

(Tomado del libro “Nada Sagrado / Textos Zen”, Oscar Todtmann Editores)

 

El análisis

A la mayoría de las personas podría causarles conflicto lo que acaban de leer ya que no tiene mucha coherencia y sin embargo todo está relacionado a la forma en que se vive el día a día, generalmente las personas queremos sólo encontrar el resultado de algo sin detenernos a disfrutar o vivir el proceso que nos llevó a eso.

Pues bien, tratemos de desmenuzar este asunto y llegar a unas cuantas conclusiones:

Por un lado tenemos a un sujeto que corre, si por algún momento, ¿te sentiste identificado con ese elemento? me permito decirle que estas en lo correcto, el sujeto que corre es “alguien” buscando respuestas, tratando de solucionar un problema o simplemente queriendo llegar a algún lado.

Asimismo, detectamos claramente a dos tigres cuya finalidad es devorarse sí o sí al personaje que va corriendo y que representa las cosas inevitables, lo que por fuerza tiene qué suceder; también tenemos a dos ratones que aún viendo la gravedad del dilema le “echan una manita” a los tigres mordisqueando la liana de la que el pobre incauto se había sujetado, representando con ello esos problemas menores que no molestan pero como “chingan”.

Y de pronto llega el elemento principal de todo este embrollo… LA FRESA que representa esas pequeñas cosas que cambian el rumbo de todo, pero que sólo en ocasiones disfrutamos.

 

Nuestros tigres

Podríamos utilizar varios casos para ejemplificar lo explicado anteriormente, pero ahora sólo nos centraremos en uno: Supongamos que tienes que viajar desde tu casa a una ciudad lejana, y estas triste porque sabes que no verás a tus seres queridos durante un buen tiempo, justo en ese momento se acerca mamá y te da un tremendo abrazo, pero pasa totalmente desapercibido porque en ese momento estas muy metido en tu rollo de tristeza y no te das cuenta que inevitablemente ¡Te tienes que ir!.

Si lo piensas detenidamente te darás cuenta de que tu tristeza no cambiará el hecho de que tienes que irte (los tigres, lo inevitable), el tiempo avanza y la hora de partida se aproxima (los ratones, problemas menores), y justo en ese momento en el que mamá decidió regalarte un abrazo (la fresa) tú prefieres desperdiciarla y seguirte preocupando por los tigres.

En conclusión

Algo inevitable en esta vida y que tiene que suceder tarde o temprano es el hecho de tener que “colgar los tenis” y ese es el único tigre que nos persigue a todos, en nuestro andar nos encontraremos con muchas fresas, algunas a la vista y otras un tanto ocultas, unas más serán muy rojas y jugosas, otras parecerán desabridas y muy poco apetitosas y en algún momento se nos puede presentar una que otra amarga, pero es un riesgo debemos correr.

Disfruta de las fresas que te da la vida sin perder de vista a los tigres y sin desatender a los ratones, corta la fresa más roja y jugosa de vez en cuando, muéstrala al mundo y disfruta con todo descaro de tu pecadillo, recuerda mi querido lector que al final de todo sólo nos quedamos con aquellas cosas que nos hicieron felices y son las que con todo agrado recordamos hasta el final de nuestros tiempos.

Y sin embargo #AsíEsLaVida.

 

 

 

Colaborador: Oso PG