Ya existe un endulzante natural apto para diabéticos, creado por mexicanos

Las azúcares se han vuelto un enemigo público aunque en realidad no todas son malas; se han hecho investigaciones suficientes como para crear un endulzante natural apto para diabéticos y personas con obesidad.

Uno de los problemas más comunes al padecer una enfermedad relacionada con la alimentación es encontrar edulcorantes que no hagan daño y al contrario, favorezcan a nuestro cuerpo.

Aprovechando desechos como la cascarilla del café o del frijol, se realiza este endulzante tiene el mismo sabor y textura que el azúcar de caña.

Para modificar los hábitos de consumo de azúcares en la sociedad y además causar beneficios colaterales, proyectos como Xilinat han surgido con la esperanza de erradicar sustancias tóxicas como el aspartame o la fenilalanina

La innovación y el uso de desperdicios en la cadena de alimentos ha permitido encontrar alternativas saludables  

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, entre 58 y 85% de los mexicanos consumen más azúcares añadidos que lo recomendado; esto contribuye a muchos de los problemas de salud pública en el país, como la diabetes, el sobrepeso y la obesidad.

La búsqueda de soluciones inquieta a muchos.

“Todo surgió cuando recibí la noticia de que mi padre fue diagnosticado con diabetes. Ahí me di cuenta que el problema es la dieta que tenemos en México y el abuso en el consumo de azúcar”.

Javier Larragoiti, socio fundador de Xilinat.

A partir de ahí el objetivo fue encontrar una alternativa para dejar de utilizar azúcar.

Xilinat es una startup que inició como un proyecto universitario y que tiene como fin elaborar un endulzante que tenga la misma textura y el mismo sabor del azúcar sin ser dañino para la salud y que sea ideal para los pacientes con diabetes.

La producción de dicho edulcorante se hace a partir de desperdicios que son comunes y fáciles de conseguir en el país, como el olote del maíz o la cascarilla del arroz.

Aprovechar el azúcar de los residuos

Hace unos años, Javier escuchó hablar del xilitol. Este es un compuesto químico con el mismo sabor que el azúcar pero beneficia la salud de quienes lo consumen.

Se trata de un polialcohol, por lo que el organismo no lo procesa como un carbohidrato y no necesita insulina para ser metabolizado.

Fabricar esa sustancia es muy caro debido a que su materia prima principal son árboles de abedul y el proceso químico es bastante costoso.

En búsqueda de alternativas, se dieron cuenta de que era mucho más accesible que sólo esta fuente.

El proceso que utiliza Xilinat para crear un sustituto del azúcar inicia seleccionando residuos. Estos pueden ser olote de maíz, bagazo de caña de azúcar, betabel o cebada; cascarilla de arroz, de frijol o de café

El residuo se muele, macera y se le agrega agua caliente para que se libere todo el azúcar, conocido como xilosa. Posteriormente se realiza una fermentación con levadura.

Sustentable por donde lo veas

El Massachusetts Institute of Technology reconoció a Xilinat como una de las treinta y cinco iniciativas que están cambiando al mundo.

Sin embargo, lo que le crea más satisfacciones a los fundadores es el apoyo que brindan a los campesinos.

“La materia prima que utilizamos la podríamos obtener gratis, pero queremos impulsar el comercio justo y pagarle a los pequeños productores para contribuir a mejorar un poco su vida”.

Los proveedores de los residuos que Xilinat utiliza son de pequeños productores. Trabajan en San Bernardino Tlaxcalcingo, una comunidad muy pequeña de agricultores de Puebla que siembra principalmente maíz blanco.

Se llegó a un acuerdo con ellos para que cada tiempo de cosecha se recolectaran los residuos y se les paga por tonelada.

El camino hacia la salud por medio de edulcorantes naturales

Cambiar los hábitos alimenticios de un paciente diagnosticado con diabetes es complicado y muchas veces costoso.

La intención es que este producto sea asequible para todos y realmente represente una mejora en la calidad de vida. Por este motivo, el proyecto tiene muchas intenciones de crecer y difundirse.

En dos años se planea que habrá una inversión suficiente para abrir una planta productora; dejar el laboratorio y transformarse en una industria.

A cinco años, la meta es tener el cinco por ciento del mercado de edulcorantes en México. La visión a largo plazo es ser la marca número uno de endulzantes naturales en toda Latinoamérica.

Mientras tanto, en 2019, hay dos proyectos en puerta para conseguir los objetivos.

Están participando en uno de los concursos más importantes de emprendimiento a nivel global para obtener el financiamiento.

El otro, es que se va a buscar inversión en Estados Unidos para traer capital a México y seguirla produciendo.

En la página web puedes comprar Xilinat para probarla.

Este texto forma parte de la publicación ¿Cómo transformar los sistemas alimentarios? 23 casos de inspiración y propuestas para mejorar lo que comemos, de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas y Proyecto La Guajolota, disponible en ethos.org.mx

 

Fuente: www.animalgourmet.com