Los niños ante la violencia e inseguridad, ¿qué hacer?

Noviembre es el mes de la ‘No Violencia’, por lo que aquí te compartimos algunas recomendaciones cuando existe una experiencia traumática para los niños.

 

  1. Bríndale afecto, comprensión y compañía, no los desatiendas… no dejes de darles atención, aunque tú mismo estés lidiando con el evento violento.
    * Especialmente antes de dormir.
    * Abrázalos con frecuencia, no necesitas una razón o momento específico para hacerlo.
  2. No siempre los niños entenderán lo que le sucedió, por eso es importante ayudarles:
    * A expresar sus ideas y sentimientos en relación al hecho, sin juzgarlo,
    * Explícales, en un leguaje apropiado a su edad,  lo que realmente sucedió.
  3. Si hubo un secuestro en la familia o amigos:
    * Reafírmales frecuentemente que él está a salvo y están juntos.
  4. Habla con ellos sobre el trauma de una forma simple y honesta.
    * Pregúntales acerca de sus sentimientos, miedos y preocupaciones sobre el evento.
    * Si ellos no quieren hablar, pregúntales como piensan ellos que otros niños se sienten.
    * No les hables a los niños sobre tus miedos al futuro. Es importante para ellos que los adultos se muestren seguros.
    * Acepta los sentimientos de tus niños, sean cuales sean.
  • NUNCA hagas comentarios des-dramatizadores:

“No fue para tanto”, “Ya no exageres, sé fuerte y sigue adelante”

  1. Anímalos a que dibujen, escriban o jueguen acerca del evento de violencia.
  2. Cuando hagan juegos referentes al evento de violencia, anímalos a que le den un final feliz al juego o a la historia del dibujo.
  3. Mantén las rutinas familiares.
  4. No le hagas a tus niños promesas que no puedas cumplir.
  5. Tolera durante un tiempo (3 a 4 semanas) los comportamientos regresivos o agresivos.
  6. Es normal que al inicio se mantengan por días o semanas con fragilidad emocional, de evitación a circunstancias o hablar sobre el evento violento.

Pero si notas que:

  • Tiene pesadillas.
  • Le cuesta trabajo dormir o tiene alteraciones en su sueño.
  • Su apetito decrementa o aumenta.
  • Tiene recuerdos involuntarios de lo que pasó.
  • Se asusta fácilmente ante ruidos o cambios repentinos.
  • Tiene ansiedad constante.
  • Está irritable o se enoja con facilidad.
  • Llora por cualquier cosa
  • Ya no interactúa en casa, con amigos o trabajo como normalmente lo hacía.

Necesitas buscar ayuda con algún psicólogo sin dejar pasar tiempo… es muy importante. porque los niños no se percatan de ello y no saben pedir la ayuda.

“Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.”– Hermann Hesse

(FORBES)