Un poco de historia 

“Esta bebida, que nos anuncia la Navidad durante todo diciembre, encuentra sus primeros rastros en Europa, pero con influencia árabe”, comenta Éricka Sagastume, responsable del área de Gastronomía Tradicional del Centro de Estudios de las Culturas en Guatemala de la Universidad de San Carlos (Ceceg). Según diversos estudios, los hábitos alimenticios del Oriente llegaron en los ocho siglos de presencia musulmana en el Viejo continente. Esto, agrega, dejó como herencia las frutas deshidratadas y las infusiones.

La receta varía de familia en familia y por zona geográfica del país.

En el imaginario

A Guatemala y otros países Latinoamericanos, arribó como resultado de otra conquista, la europea, y la posterior colonización. De acuerdo con Sagastume, esta bebida se preparaba durante las celebraciones a la Virgen de Concepción y Guadalupe, el 8 y 12 de diciembre, respectivamente. “Es una preparación que buscaba dar confort a los feligreses en los rezos y vigilias. Fue así como se posicionó en el imaginario colectivo de los guatemaltecos”, añade.

Variaciones 

Esa fusión de culturas, indica la investigadora del Ceceg, quedó representada en ingredientes como la piña, la canela, las ciruelas, las pasas y el mamey. A pesar de ello y de tantos siglos de tradición, no existe una receta específica, pues varía de familia a familia y por zona geográfica del país.

Ahora, a degustarlo  

Y si la historia de esta peculiar mezcla ha provocado su paladar, recuerde que en espacios como los comedores del Mercado Central ya puede disfrutar de esta bebida. También puede ir por una taza a Café León (8a. avenida 9-15, zona 1) y a restaurantes San Martín, donde, además, encontrará bolsas de frutas para que usted mismo pueda hacer esta receta en casa.